Piratería marítima sacude las aguas de Gabón con el secuestro de nueve marineros
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Un ataque armado contra el arrastrero IB Fish 7 reaviva la preocupación por la seguridad en el Golfo de Guinea

Un ataque de piratería marítima perpetrado en la noche del 10 al 11 de enero contra el arrastrero IB Fish 7, que operaba en aguas territoriales gabonesas, cerca de Equata, se saldó con el secuestro de nueve miembros de la tripulación, obligando a las autoridades del país a activar de inmediato un dispositivo de seguridad para proteger la embarcación y garantizar su llegada segura a puerto.
Según la información facilitada por el Estado Mayor de la Marina Nacional, a través del vicealmirante Bekale Meyong, el asalto se ha producido alrededor de las dos de la madrugada, a unas cinco millas náuticas al suroeste de Equata, cuando tres individuos armados accedieron al buque por vía marítima. El arrastrero, que navegaba bajo bandera gabonesa y realizaba actividades pesqueras regulares, fue sorprendido durante la operación.
En la incursión, nueve marineros fueron obligados a abandonar la embarcación, entre ellos cinco ciudadanos chinos y cuatro indonesios. Otros seis tripulantes han permanecido a bordo tras ser perdonados por los atacantes; estos últimos son de nacionalidad indonesia, china y burkinesa.
Tras recibir la alerta, las autoridades gabonesas activaron los mecanismos de respuesta de emergencia, en coordinación con la Marina francesa y las unidades náuticas de la gendarmería. Gracias a esta actuación conjunta, el arrastrero fue localizado y posteriormente escoltado bajo protección hasta el puerto de Owendo, donde atracó con seguridad el domingo.
En un comunicado oficial, el Jefe del Estado Mayor de la Marina Nacional, vicealmirante Bekale Meyong, en nombre de la Ministra de Estado de Defensa Nacional, Brigitte Onkanowa, ha asegurado que la situación está siendo seguida «al más alto nivel del Estado», subrayando que se han adoptado todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las personas, las embarcaciones y las actividades marítimas en la zona afectada.
Paralelamente al despliegue de seguridad, la Fiscalía de Libreville ha abierto una investigación judicial con el objetivo de esclarecer las circunstancias exactas del ataque, identificar a los responsables y determinar su modus operandi, en un contexto regional marcado por la persistencia de delitos marítimos transfronterizos.
Una amenaza persistente en el Golfo de Guinea
Este nuevo incidente vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad estructural del Golfo de Guinea frente a la piratería marítima, pese a los avances registrados en los últimos años en materia de cooperación regional y vigilancia naval. Los ataques contra buques pesqueros y comerciales continúan representando un desafío significativo para la estabilidad y la seguridad marítima de la región.
En este contexto, Guinea Ecuatorial ha venido solidificando su implicación política y diplomática al más alto nivel para hacer frente a este fenómeno. El 28 de diciembre de 2025, el Vicepresidente de la República, S.E. Nguema Obiang Mangue, abordó de manera directa la problemática de la piratería marítima durante una conversación de alto nivel con el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, subrayando la necesidad de intensificar la cooperación internacional frente a este tipo de amenazas. En ese intercambio, el Encargado de Defensa y Seguridad del Estado Ecuatoguineano destacó los desafíos persistentes en el Golfo de Guinea y manifestó la voluntad de Guinea Ecuatorial de situar la lucha contra la piratería como una prioridad esencial en 2026.
Esta iniciativa se suma a una política sostenida de aumento de la cooperación subregional en materia de seguridad marítima. En este sentido, el 16 de agosto de 2024, Nguema Obiang Mangue dejó de relieve junto a las autoridades de Nigeria el compromiso mutuo de extremar la vigilancia en el Golfo de Guinea, mediante mecanismos de coordinación y patrullaje conjunto, con el objetivo de proteger a las tripulaciones, las actividades pesqueras y las rutas comerciales frente a las amenazas derivadas de la piratería.
Pues, desde una lectura analítica, el episodio del IB Fish 7 ofrece una doble constatación. Por un lado, la rápida reacción de las fuerzas gabonesas demuestra una capacidad operativa eficaz y una cadena de mando funcional. Por otro, el secuestro de nueve marineros en aguas territoriales evidencia los límites actuales de las medidas preventivas, especialmente en zonas pesqueras alejadas de los principales ejes de vigilancia.
Más allá de la preocupación por el destino de los rehenes, este suceso reabre el debate sobre la necesidad de incrementar de manera duradera la seguridad marítima en el Golfo de Guinea, profundizar la cooperación regional e internacional y articular respuestas que no sean únicamente militares, sino también judiciales, diplomáticas y estructurales, frente a un fenómeno criminal organizado, móvil y oportunista.
Redacción: Salvador Augusto Nguema MICHA ABU






















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