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Las obras inacabadas del tramo de carretera que conecta los barrios Pérez y Timbabé genera creciente malestar ciudadano.

  • Foto del escritor: vicepress org
    vicepress org
  • 18 sept
  • 3 Min. de lectura

El deficiente asfalto de esta ruta afecta la circulación diaria de vehículos e incrementa riesgos de accidente en la zona.

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Vecinos y conductores de Malabo han expresado recientemente su preocupación por el estado crítico que presenta la carretera que conecta a los barrios malabeños de Perez (concretamente en Riokopua) y Timbabé, uno de los tramos más transitados de la ciudad. El asfaltado irregular, lleno de baches y desniveles, no solo retrasa la movilidad, sino que además ocasiona averías en los vehículos y pone en peligro tanto a peatones como a motociclistas que circulan por la vía.


Los ciudadanos subrayan que este tramo se encuentra en obras gracias al gobierno, quien hace un trabajo arduo para mejorar la vía, sin embargo, las mismas llevan así de paralizadas hace dos o tres meses, de hecho, la lentitud en la ejecución de los trabajos ha prolongado la incomodidad diaria. Mientras las máquinas permanecen inactivas durante semanas, la vía sigue abierta al tráfico en condiciones precarias, lo que multiplica los riesgos para quienes dependen de ella.

Algunos ciudadanos no han pasado desapercibido ante esta situación calificada de "alarmante" para la opinión pública, como el joven Mayo, quien resaltó que «El mal asfalto afecta a los conductores, a los peatones y a todos los que transitan por las vías en general, y es culpa de las empresas que hacen estas obras. Siempre he pensado que ellos hacen las carreteras así para que a corto plazo se les vuelva a llamar para repararla y ganar otro dinerillo, pese a que el Gobierno derrocha esfuerzos para su construcción y mantenimiento. En Timbabé, para esquivar los baches, algunos coches deben subir a la acera, que se supone es para los peatones, y claramente se puede ver el desastre», expresó el viandante.


Esta problemática no solo se limita a la incomodidad de los usuarios, sino que tiene un impacto directo en la seguridad vial, ya que algunos conductores en su intento por esquivar los baches, se ven obligados a invadir carriles contrarios, utilizando tramos menos seguros o usando las "aceras", creando situaciones de alto riesgo para quienes caminan.


Otro muchacho, de nombre José Leonel Ayingono, compartió su parecer al respecto: “Cuando la carretera está mal asfaltada se ve muy mal, y más aún si se encuentra en una zona clave como la ruta Pérez–Timbabé, donde hay mucha circulación. Esto hace que los conductores y los vehículos sufran daños. Las instituciones competentes deben apurarse para arreglar eso. También hay coches que transportan materiales pesados como madera, que influyen en el desgaste de algunos tramos, en su caso particular, se tendría que pensar algo para ellos, pero no deben circular en las mismas vías por donde pasan vehículos diferentes.”


Este deterioro de la carretera refleja grandes preocupaciones de la población: por un lado, la falata de reparación activa del asfaltado, cuya ejecución esta parada "por parte de las firmas confiadas por el Gobierno", y por otro, las sospechas sobre la calidad de las obras ejecutadas por las empresas adjudicatarias, a las que se acusa de realizar trabajos de corta duración con el fin de beneficiarse de futuras reparaciones.


Ante esta situación que no deja indiferente a nadie, los ciudadanos recuerdan que el Gobierno, a través de la Vicepresidencia de la República, ha puesto en marcha diversas acciones en los últimos meses para mejorar las infraestructuras del país y elevar los estándares de calidad de las obras públicas.


El 22 de noviembre de 2024, S.E. Nguema Obiang Mangue presidió una reunión multisectorial en la que instruyó a Obras Públicas, Hacienda, Tesorería y GEProyectos a estudiar el asfaltado de más de 1.600 kilómetros de carreteras secundarias, destacando la necesidad de precisar los costos reales y garantizar obras más duraderas.


Más adelante, el 11 de enero de 2025, inspeccionó el proyecto de la autovía Malabo–Luba y ordenó un estudio de terreno para calcular con exactitud lo que restaba por ejecutar, además de dar instrucciones para acelerar los trabajos complementarios.


Del mismo modo, el 1 de agosto de 2025 presidió la firma del contrato con la empresa empresa China Road para asfaltar en 18 meses los lotes 1 y 3 de la autovía Malabo–Luba, bajo condiciones estrictas de supervisión técnica y cumplimiento de plazos.


No obstante, aunque estas medidas oficiales muestran que existe una voluntad política de mejorar la red vial y de combatir la percepción de que las empresas se benefician de trabajos de corta duración, los ciudadanos insisten en que estas iniciativas deben extenderse también a los tramos urbanos de uso diario como Perez–Timbabé, cuya rehabilitación resulta urgente para garantizar no solo la comodidad, sino sobre todo la seguridad de miles de personas que circulan por esa vía cada día.


La ruta  Perez–Timbabé se ha convertido así en un símbolo de la necesidad de infraestructuras viales de calidad, donde lo que está en juego no es solo la comodidad de los usuarios, sino la seguridad y el bienestar de toda la comunidad.


Reducción: Salvador Augusto Nguema MICHA ABUY.

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